Autoridades de la Legislatura porteña descubrieron una placa alusiva en el lugar donde debaten los representantes elegidos por el pueblo.
Desde las vísperas del último Día de la Bandera, el recinto de sesiones de la Legislatura se denomina Manuel Belgrano, por resolución de los diputados de la Ciudad de Buenos Aires, donde nació y murió el gran prócer de la Patria (3 Jun 1770 – 20 Jun 1820).
Este miércoles se descubrió una placa evocativa colocada en el ingreso principal al recinto, durante un acto que encabezó el vicepresidente primero de la institución, Agustín Forchieri (Vamos Juntos), acompañado por los vicepresidentes segundo, María Rosa Muiños (Frente de Todos), y tercero, Roy Cortina (Socialista), este último autor del proyecto votado por unanimidad.
La resolución aprobada el 18 de junio último manda también a crear un busto del patriota para ser “emplazado en el sector principal del recinto”, donde ya existen sendas esculturas de Sarmiento y de San Martín. “A los efectos de su realización, la vicepresidencia primera llamara a un concurso público de artistas residentes en la CABA”.
Belgrano fue uno de los más activos impulsores del movimiento emancipador de la Revolución de Mayo e integró la Primera Junta de gobierno patrio. Abogado, funcionario, periodista, economista, político, asumió responsabilidades militares en la lucha por la independencia y fue el general de la campaña al Alto Paraguay y luego del Ejército del Norte.
Se lo reconoce como uno de los primeros promotores argentinos del comercio, la industria y la educación pública. El general José de San Martín -quien lo reemplazó en la comandancia del Ejército del Norte- supo decir de Belgrano, en correspondencia epistolar, que era “el mejor patriota de América”.
La figura histórica de Belgrano fue revalidada a partir de su reconocimiento oficial como el creador de la Bandera Nacional de colores blanco y azul celeste, izada por primera vez el 27 febrero de 1812 sobre las barrancas del río Paraná, en la Villa del Rosario de los Arroyos, lugar en donde hoy se emplaza el imponente Monumento Nacional a la Bandera. Para su custodia, instaló dos baterías de artillería a las que bautizó Independencia y Libertad, en una inequívoca referencia a las motivaciones de su causa patriótica.






